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Virus informáticos, gusanos maliciosos, ataques cibernéticos, fraudes en línea… todas estas frases se han ido acoplando al vocabulario común de internet a medida que la seguridad tecnológica se ha convertido en una preocupación constante.

Imperva, una empresa especializada en seguridad informática, pronosticó que el robo de datos, los ciberataques, y las infiltraciones a teléfonos inteligentes serían algunas de las amenazas virtuales más grandes en este año.

A pesar de ello aún existe un gran desconocimiento sobre cómo lidiar con estos problemas de la era digital.

¿Qué es un virus informático?

Un virus, en términos tecnológicos, es un pequeño programa de computación que se puede reproducir a sí mismo e infectar una o más computadoras.

La característica más importante de estos códigos es su capacidad de reproducción dado que al infectar un archivo se ejecutan cada vez que éste sea utilizado, creando -como las entidades infecciosas- una cadena de contagios.

Los virus se pueden reproducir a través de internet, una red local o cualquier medio extraíble como CD, USB, DVD, etcétera.

Se suele usar virus para hablar también de gusanos maliciosos, troyanos o programas espías, aunque estos no pueden reproducirse a sí mismos.

¿Qué es un software malicioso o malware?

Se trata de un programa diseñado para acceder al dispositivo de un usuario sin su consentimiento con el fin de robar información, dar entrada a más códigos maliciosos o descomponer el aparato.

Por definición se trata de programas no deseados y pueden incluir códigos para instalar barras de herramientas en los navegadores, anuncios publicitarios, o para descargar programas sin que el usuario lo sepa.

Estos programas suelen ser utilizados también por quienes operan redes criminales en internet.

Según la empresa de seguridad Symantec, cerca del 30% de los programas maliciosos provienen de China, seguido de Rumania.

¿Qué es el phishing?

Se trata de una práctica cada vez más habitual en internet en donde algunos defraudadores engañan a los internautas diseñando sitios que se parecen a sus páginas favoritas -mismos códigos, mismos logos, ligeros cambios en la dirección- a fin de que estos ingresen sus claves y contraseñas.

Una vez que las poseen envían mensajes no deseados o más vínculos fraudulentos a los contactos de la persona engañada.

El nombre “phishing” es una mezcla de “password” (contraseña en inglés) y “fishing” (pescando, en inglés) creando una palabra que significa “pescando contraseñas”.

Para evitarlo siempre hay que cerciorarse que la dirección de la página que se visita sea la correcta.

¿Cómo saber si un vínculo es seguro?

La mayoría de las conexiones a internet seguras utilizan un prefijo https en vez del http común, en donde la “s” extra significa “seguro”.

A diferencia de las conexiones abiertas, las https establecen un canal seguro dentro de una conexión de internet comprobando la autenticidad de un sitio web con algunas autoridades que los certifican.

Usar el sistema, sin embargo, puede hacer más lento el acceso al servicio pues los datos requieren múltiples viajes para validar su autenticidad.

Pero el https es especialmente importante en sitios de comercio electrónico o bancos en línea.

¿Son efectivos los antivirus?

Los antivirus son la mejor herramienta para defenderse de las amenazas informáticas dado que supervisan constantemente los archivos de nuestros dispositivos con el fin de eliminar cualquier infección.

Algunos de estos programas son de pago, pero existen algunas versiones gratuitas que también son eficientes.

Sin embargo, los antivirus no pueden impedir que las personas hagan clic en vínculos de estafas o que instalen programas que tengan características no deseadas, como algunas barras de herramientas en el navegador.

Además pierden su eficiencia si no se actualizan constantemente para estar al día con las nuevas amenazas tecnológicas.

¿Qué es un troyano?

Es un programa que aparenta tener un fin pero que en realidad oculta acciones maliciosas que ejecuta sin consentimiento del usuario que lo descargo.

Se le llama troyano en referencia al famoso Caballo de Troya.

Algunos de ellos, por ejemplo, dicen ser antivirus, pero en realidad son programas que propagan virus.

El consejo es sólo descargar programas de sitios confiables o buscar reseñas en la web sobre dichos productos.

¿Existe una ciberguerra?

En los últimos meses, los medios de comunicación hemos hablado de una ciberguerra por la intensidad y aumento de ataques informáticos que buscan desestabilizar sitios de internet por cuestiones ideológicas.

Los ataques de Anonymous a sitios como Amazon o PayPal se dieron por “defender la libertad de internet” que dicha organización asumía se estaba bloqueando, después de que algunas empresas negaran sus servicios al sitio de filtraciones Wikileaks.

Mientras que organizaciones como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) aseguran que el término es una “exageración”, otros especialistas insisten en que el nombre es correcto e incluso sugieren que se creen mecanismos como la “Convención de Ginebra” para el ciberespacio.

A final de cuentas una de las definiciones de la palabra guerra es: “Lucha o combate, aunque sea en sentido moral”, según el Diccionario de la Real Academia de la lengua Española.

En dos años, el primer “ejército de ciberguerreros” estará entrenado y listo para entrar en combate con los terroristas de Internet, hackers y ladrones, anuncia a bombo y platillo el Colegio Universitario de la Universidad de Maryland (UMUC) para promocionar su licenciatura en seguridad informática.

Proteger Internet se ha convertido en un asunto de seguridad nacional en Estados Unidos.

Pero no solamente allí. Estonia, Georgia, Cercano Oriente, Irán, China son escenarios aún manejables de “guerra cibernética”, es decir, el ataque contra las infraestructuras de la información con participación de actores estatales.

Pero las amenazas de futuro son mucho más amplias y ya no una mera posibilidad de ciencia ficción, subrayaba el mes pasado en una conferencia de seguridad en Múnich el director del encuentro, Wolfgang Ischinger.

“Mensaje número 1 a las tropas. Asunto: atacar al enemigo con una guerra informática”. Con este texto en Twitter el movimiento Anonymous inició en diciembre de 2010 la maniobra contra las empresas que boicoteaban la plataforma de revelaciones políticas Wikileaks.

Los activistas consiguieron colapsar los servidores de sus objetivos con paquetes de datos enviados masivamente. Sin embargo, estas maniobras llamadas de DDoS (Distributed Denial of Service) no causan un enorme daño, sino sólo uno temporal, por lo que los expertos prefieren no hablar de “guerra”, sino a lo sumo de una “guerra de guerrillas” en la web.

“No es correcto llamar ‘ataque’ o ‘guerra’ a todo lo malo que pasa en Internet”, subrayaba en un análisis James A. Lewis, del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS) de Washington, publicado en septiembre de 2010.

Poco antes había sido bombardeada desde el aire una presunta instalación nuclear en Siria después de que se produjese al parecer una manipulación digital de los radares, de modo de que en la pantalla sólo aparecía un terreno vacío.

El año pasado hubo además un salto cualitativo con la aparición de Stuxnet, un gusano informático que atacó de forma “deliberada dos controles específicos de instalaciones industriales en Irán”, según el experto en seguridad Christoph Fischer. “Stuxnet tenía unos 30 mecanismos de seguridad para no equivocarse de objetivo”.

“Muchos confían en la enorme disponibilidad de Internet”, alerta Fischer. “Y definitivamente no está garantizada”. Tienen que crearse regulaciones internacionales para proteger la web del sabotaje, añade.

Eso es lo que promueve la UMUC con su licenciatura y dos másters que ofrece desde hace unos pocos meses. Un nuevo campo de estudios que busca llenar un nicho de mercado y que ha atraído en poco tiempo a cientos de personas.

Hay una enorme demanda de especialistas en el tema, y todo indica que seguirá en aumento. Ya sea en el gobierno, en instituciones públicas o la economía privada, hay redes y sistemas que proteger.

En Estados Unidos hay conexiones inalámbricas en todas partes, desde escuelas, clínicas a líneas de transporte, y ni el gobierno ni los negocios podrían funcionar sin sus redes informáticas. La seguridad abarca desde la búsqueda de amigos en redes sociales como Facebook a los mercados financieros en Wall Street.

Los ataques contra estos sistemas pueden tener catastróficas consecuencias, alerta Alan Carswell, director del programa en la UMUC. Éstas van desde el simple robo a situaciones de vida o muerte como la manipulación del tráfico aéreo, que podría causar la muerte de cientos de personas.

El tema no es nuevo, y ya en mayo de 2009, poco después de asumir el cargo, el presidente Barack Obama dijo que “la prosperidad económica de Estados Unidos en el siglo XXI dependerá de la seguridad informática”.

John Michael McConnell, ex director de la Agencia de Seguridad Nacional estadounidense y ex espía, alerta de la posibilidad de un “Ciber Pearl Harbour”, un ataque que puede ser tan dramático como el que iniciaron los japoneses en 1941 contra una base en Hawai, pero en forma digital.

Los ataques de hackers contra países y el terrorismo informático son problemas firmemente establecidos en el mundo real. Washington creó una organización, el Cyber Command, para defender sus redes militares.

Carswell subraya que sin embargo hay escasez de expertos cualificados, un hueco que su carrera “podrá llenar”. No sorprende, pues, que otras universidades estén ofreciendo cursos similares.

Demostrando que se dedica a mucho más que software, Microsoft anunció que su Departamento de Delitos Digitales, en cooperación con expertos de la industria y académicos, hicieron posible el desmantelamiento de la botnet Rustock, un ejército de más de un millón de computadoras “zombies” dedicadas a enviar miles de millones de spam por día.

En un post publicado en su blog, la compañía recordó que hace un año le tocó el turno a la botnet Waledac, en lo que se conoció como “operación b49″, y que ahora, la “operación b107″ logró fulminar a otro de los mayores focos de spam del mundo gracias a la colaboración conjunta entre la farmacéutica Pfizer, una de las empresas afectadas por la publicidad de falsos medicamentos, autoridades holandesas y expertos en seguridad de la Universidad de Washington.

Microsoft señaló que las acciones contra la red de spam responsable de casi la mitad del correo basura que aparece en los buzones de entrada de las cuentas de email concluyeron con la caída de su entramado informático que la dejó prácticamente inactiva.

Según cifras de Microsoft, Rustock era responsable del envío de 30 mil millones de correos al día, mientras que un solo equipo infectado y localizado era capaz de enviar 7.500 correos basura en 45 minutos, es decir, una tasa de 240 mil correos diarios.

Además, Rustock no sólo se encargaba de difundir spam vía correo electrónico, sino que también era capaz de obtener contraseñas o de realizar ataques de denegación de servicio, sin que los usuarios afectados sean conscientes de su infección y actividad.

Como la erradicación total de Rustock exige esfuerzos a largo plazo, Microsoft invita a los usuarios que crean que sus computadoras están infectadas con este tipo de amenazas a revisar sus PC y visitar el sitio especial de la firma contra botnets.

Expertos en seguridad informática advirtieron de la existencia de un nuevo virus que estaría afectando a los dispositivos equipados con el sistema operativo Android.

Según explicó la compañía Lookout Mobile Security, se trata de HongTouTou, un gusano troyano también conocido como ADRD; el cual se estaría extendiendo a través de la tiendas de aplicaciones de terceros y foros en China.

Al respecto, la compañía advirtió que “cuando empieza a ejecutarse una aplicación que contiene HongTouTou, ésta envía datos cifrados que contiene el IMEI e IMSI del dispositivo a un anfitrión (host) remoto, luego este virus recibe una serie de URL y palabras claves, e inicia su búsqueda a través de Google, sin que el usuario se percate.”

Agregó que “este troyano sería capaz de descargar archivos APK destinados a monitorear las conversaciones del usuario vía SMS, e insertar palabras claves específicas (spam) en los mensajes de texto.”

 

2010 podría destacar por muchos hitos, pero en materia de seguridad informática, los últimos doce meses estuvieron dominados por Stuxnet, las filtraciones de WikiLeaks, el malware y las nuevas plataformas de distribución, como los smartphones o las redes sociales.

Terminado el año, muchos echan la vista atrás para evaluar los pasados 12 meses. El Informe Anual 2010 de Panda Security califica al último año de la década de “extremadamente interesante” en cibercrimen, ciberguerra y ciberactivismo. No le sorprende el primero, pues “forma parte de lo que la industria de seguridad lleva años advirtiendo: detrás de cada nuevo ejemplar de malware, hay un negocio que busca el lucro económico”, explican desde Panda.

El capítulo de ciberguerra, muy activa en 2010, estuvo protagonizado por Stuxnet. Este gusano, cuyo objetivo eran las centrales nucleares, consiguió infectar la planta nuclear de Bushehr, como reconocieron las autoridades iraníes.

También destacó la aparición de un nuevo gusano, “Here you have”, con un método de distribución a la antigua usanza. La autoría de esta pieza de malware fue reivindicada por el grupo terrorista “Brigadas de Tariq ibn Ziyad”, quienes querían recordar a Estados Unidos los atentados del 11-S y reivindicar el respeto al Islam, en respuesta al intento de quema del Corán por parte del pastor Terry Jones.

Y el troyano Aurora, lanzado supuestamente desde China contra empleados de grandes multinacionales, se instalaba en sus equipos facilitando el acceso a toda la información confidencial.

Con todo, desde la compañía de seguridad informática apuntan a 2010 el año en el que la relación entre Internet y sociedad tendrá un antes y un después marcado por las ciberprotestas. El grupo Anonymous protagonizó los ataques DDoS más sonados, primero contra entidades defensoras de los derechos de autor y luego en defensa de Julian Assange, autor de Wikileaks.

Malware, spam y redes sociales

Respecto al malware, el informe anual publicado por PandaLabs señala que el 34% de todo el código malicioso aparecido en la historia y clasificado por la compañía se generó en 2010; su base de datos de Inteligencia Colectiva alcanzó 134 millones de ficheros diferentes, más de 60 de los cuales son malware (virus, gusanos, troyanos y otras amenazas informáticas). Con todo, se redujo la aparición de nuevo malware con respecto a 2009. Desde 2003, las nuevas amenazas crecían a un ritmo del 100% o más, si bien en 2010 lo hizo en torno a un 50%.

Los troyanos bancarios coparon el 56% del nuevo malware aparecido en 2010, seguido por los virus y gusanos. La compañía destaca también que de todo el malware registrado en su base de Inteligencia Colectiva, el 11,6% eran falsos antivirus; una amenaza cada vez más próxima a los usuarios.

El spam continuó siendo alto el pasado año, aunque se registraron importantes descensos debido al cierre de varias botnets, como Mariposa o Bredolad. En 2009, casi el 95% del tráfico mundial era spam, diez puntos por encima del promedio logrado en 2010.

Por métodos de infección, en 2010 dominaron las redes sociales, el posicionamiento de falsas webs (BlackHatSEO) y el aprovechamiento de vulnerabilidades zero-day. También las redes sociales fueron aprovechadas para el robo de identidad o la distribución de falsas aplicaciones.

El Informe Anual de Seguridad 2010 de Panda Security también recopila los principales incidentes de seguridad ocurridos en las principales redes sociales. De nuevo, Facebook y Twitter fueron las protagonistas, pero también hubo incidentes en otras, como LinkedIn o Fotolog.

¿Estarán nuestros equipos más seguros en 2011?